6 Fases del proceso de diseño web: Desde el wireframe hasta el lanzamiento

Fases del proceso de diseño web

¿Cuáles son las 6 fases clave de un proceso de diseño web exitoso? El proceso de diseño web es una hoja de ruta estructurada que transforma una idea inicial en un sitio web funcional y alineado con objetivos de negocio.

Para garantizar el éxito, este proceso se divide en seis fases fundamentales: 1. Descubrimiento y Estrategia, 2. Planificación y Arquitectura (Wireframes), 3. Diseño Visual (UI/UX), 4. Desarrollo y Programación, 5. Pruebas y Control de Calidad (QA), y 6. Lanzamiento y Mantenimiento.


Índice de contenidos

Fase 1: ¿Por qué la fase de Descubrimiento y Estrategia lo define todo?

En Destaca, siempre decimos que esta es la fase más importante de todas, y paradójicamente, es la que muchos clientes (¡y agencias!) se saltan por las prisas. La fase de Descubrimiento y Estrategia no es una simple charla de «hola, quiero una web»; es la cimentación de todo el proyecto.

Piénsalo de esta manera: ¿Construirías una casa sin saber para cuántas personas es, en qué tipo de terreno está, o si el objetivo es alquilarla o vivir en ella? Por supuesto que no. Lo mismo ocurre con una web.

En esta etapa inicial, nos sentamos contigo para entender el «por qué» detrás del «qué». ¿Por qué necesitas una web? ¿O por qué la que tienes no funciona? La respuesta «porque mi competencia tiene una» no es suficiente. Necesitamos ir más allá.

Esta fase define el éxito o el fracaso del proyecto. Si no sabemos a dónde vamos (los objetivos), es imposible saber si hemos llegado. Aquí se alinean las expectativas del negocio con las necesidades de los usuarios.

Es el momento de hacer preguntas difíciles, de investigar y de definir el norte del proyecto. Sin esta brújula, el resto de las fases (diseño, desarrollo) son solo un ejercicio de adivinación muy costoso.

Definiendo los objetivos del negocio (KPIs)

«Quiero que mi web se vea bonita» no es un objetivo de negocio. Es un deseo estético. «Quiero que mi web genere un 20% más de solicitudes de presupuesto» sí lo es.

Para que tu web sea una herramienta de negocio y no un simple folleto digital, debe tener objetivos claros, medibles y realistas. Estos objetivos se miden con lo que llamamos KPIs (Key Performance Indicators) o Indicadores Clave de Rendimiento.

Estos son los números que nos dirán si la web está haciendo su trabajo:

  • Para un e-commerce: El KPI principal es la Tasa de Conversión (el porcentaje de visitantes que compran) y el Valor Medio del Pedido (AOV).
  • Para una web de servicios (como la nuestra): El KPI es el número de Leads Calificados (personas que rellenan el formulario de contacto o nos llaman).
  • Para un blog o medio digital: Los KPIs pueden ser el Número de Suscriptores a la newsletter, el Tiempo en Página o las Páginas Vistas por Sesión.

Definir esto en la Fase 1 nos permite tomar decisiones en las fases siguientes. Por ejemplo, si el objetivo principal es la «captación de leads», toda la web (diseño, textos, estructura) debe estar optimizada para que el formulario de contacto sea visible, claro y fácil de rellenar.

¿Cómo se investiga al público objetivo (Buyer Persona)?

Aquí es donde muchas empresas fallan: diseñan la web que les gusta a ellos (al director general, al gerente de marketing…), en lugar de diseñar la web que necesita su cliente.

Tú no eres tu usuario. Lo que a ti te parece intuitivo, puede ser un laberinto para tu cliente ideal. Por eso, debemos investigar y crear un perfil detallado de cliente. A esto le llamamos «Buyer Persona».

Un Buyer Persona no es solo un dato demográfico (ej: «Mujeres de 30-40 años»). Es una representación semi-ficticia de tu cliente ideal, basada en datos reales e investigación.

Por ejemplo:

Mala definición: Hombres de 40 a 50, con poder adquisitivo medio-alto.
Buen Buyer Persona (simplificado): «Carlos, 45 años, gerente de logística. Está frustrado porque su sistema actual es lento. Pasa mucho tiempo en LinkedIn, valora la eficiencia por encima del precio, y toma decisiones después de leer 2 o 3 casos de éxito. No le gusta el marketing ‘agresivo’, prefiere datos concretos.»

Saber esto lo cambia todo. Para «Carlos», no diseñaremos una web con colores estridentes y pop-ups. Diseñaremos una web sobria, profesional, que cargue rápido y que tenga los «Casos de Éxito» a un solo clic.

Para investigar esto, usamos herramientas como:

  • Entrevistas a clientes actuales.
  • Encuestas online.
  • Análisis de datos de tu web actual (Google Analytics).
  • Estudio de comentarios en redes sociales y foros del sector.

Análisis de la competencia: ¿Qué funciona en tu sector?

Nadie opera en el vacío. Tus clientes están visitando a tu competencia ahora mismo. Necesitamos saber qué están haciendo ellos, no para copiarles, sino para superarlos.

Este análisis (o benchmarking) nos da un contexto crucial. Miramos:

  • Qué hacen bien: ¿Tienen un proceso de compra excelente? ¿Su blog responde a todas las dudas del cliente? Aprendamos de ello.
  • Qué hacen mal: ¿Su web tarda 10 segundos en cargar? ¿Es imposible contactarles desde el móvil? ¡Genial! Ahí tenemos una oportunidad para destacar.
  • Qué no están haciendo: ¿Quizás nadie en tu sector ofrece una calculadora de precios online? ¿O una herramienta de reserva de citas? Esta puede ser tu ventaja competitiva.

Este análisis nos ayuda a entender las «normas» del sector (lo que el usuario espera encontrar) y a identificar las oportunidades para innovar y diferenciarnos.

Fase 2: ¿En qué consiste la Planificación y la Arquitectura Web?

Arquitectura web

Si la Fase 1 fue el «por qué», esta Fase 2 es el «qué» y el «dónde». Con toda la información estratégica que hemos recogido, ahora toca empezar a «dibujar los planos» de la casa.

Esta fase es puramente estructural. Aquí no hablamos de colores, ni de tipografías, ni de fotos bonitas. Hablamos de lógica, jerarquía y flujos de usuario. El objetivo es organizar todo el contenido de tu futura web de una manera que sea 100% intuitiva para el Buyer Persona que definimos.

Es una fase crítica porque una mala arquitectura no solo frustra al usuario (mala UX), sino que también perjudica gravemente tu SEO (posicionamiento en Google). Si Google no entiende la estructura de tu web o le cuesta encontrar páginas importantes, simplemente no las mostrará en los resultados de búsqueda.

Creando el mapa del sitio (Sitemap): La estructura de tu web

El primer paso de la planificación es crear un mapa del sitio (Sitemap). No nos referimos al archivo .xml que se envía a Google (eso viene después), sino a un diagrama visual, un organigrama de todas las páginas que tendrá tu web y cómo se conectan entre sí.

Este mapa define la jerarquía de la información. Responde a preguntas como:

  • ¿Cuáles son las páginas principales del menú? (Inicio, Sobre Nosotros, Servicios, Blog, Contacto).
  • ¿Qué páginas «cuelgan» de «Servicios»? (Servicio A, Servicio B, Servicio C).
  • ¿Dónde vivirá la página de «Política de Privacidad»? (Normalmente en el pie de página o footer).
  • ¿Cómo conectamos un artículo del blog con la página del servicio relacionado?

Un buen mapa del sitio asegura que no haya «callejones sin salida» (páginas de las que no se puede volver) y que cualquier página de la web esté, como máximo, a 3 clics de distancia de la página de inicio. Esto es fundamental tanto para la usabilidad como para el SEO.

¿Qué son los wireframes y por qué son los «planos» de tu web?

Plano de tu sitio web

Una vez que tenemos el mapa (el sitemap), necesitamos los planos de cada habitación. Eso es exactamente un wireframe.

Un wireframe es un esquema visual de baja fidelidad (normalmente en blanco y negro, solo con cajas y líneas) que define la estructura y la disposición de los elementos en una página específica (ej. la página de inicio, la página de servicio, etc.).

¿Por qué es tan importante este paso?

Porque nos obliga a centrarnos en la función antes que en la forma. Al no tener colores, fotos o tipografías que nos distraigan, el wireframe nos fuerza a responder las preguntas importantes:

  • ¿Cuál es el elemento más importante de esta página? (Debe ir arriba).
  • ¿Dónde ponemos el botón de «Llamada a la Acción» (CTA) para que se vea?
  • ¿Es lógico el orden de los bloques de contenido?
  • ¿Cómo se verá esta estructura en un móvil? (Wireframe móvil).

Hacer cambios en esta etapa es increíblemente fácil y barato. Es solo mover una caja en un programa de diseño. Como veremos más adelante, hacer ese mismo cambio en la Fase 4 (Desarrollo) puede ser una pesadilla técnica y económica. El wireframe es el documento que el cliente aprueba para decir: «Sí, estoy de acuerdo con la estructura y la jerarquía de la página».

¿Cómo se equilibra el Diseño (UI) y la Experiencia (UX)?

¡Ahora sí, llegamos a la parte «bonita»! Pero cuidado, la belleza sin cerebro no sirve de nada en el diseño web. En esta fase, los planos (wireframes) se visten de gala, pero siempre con un propósito.

Aquí es donde entran en juego dos términos que seguro has oído mil veces: UI (User Interface) y UX (User Experience). A menudo se confunden, pero es vital entender la diferencia.

  • UX (Experiencia de usuario): Es la sensación general, la facilidad de uso, la lógica. Es invisible. Es el resultado de una buena estrategia (Fase 1) y una buena planificación (Fase 2). La UX se diseña, pero no se ve.
  • UI (Interfaz de Usuario): Es la parte visual. Son los colores, los botones, la tipografía. Es tangible. Es la capa de pintura y decoración que se aplica sobre la estructura (wireframe).

Piensa en una botella de ketchup.

  • Una botella de cristal antigua, muy bonita (buena UI), pero de la que no sale el ketchup (mala UX).
  • Una botella de plástico feísima (mala UI), pero que funciona perfecto (buena UX).
  • La botella moderna de plástico boca abajo (tipo «squeeze»): es atractiva (buena UI) y el ketchup sale fácil (buena UX).

Nosotros buscamos la tercera opción.

Diseño de Interfaz (UI): El ‘look and feel’ y la identidad de marca

Aquí es donde nuestro equipo de diseño toma los wireframes aprobados y los transforma en algo visualmente atractivo y, sobre todo, coherente con tu marca.

No elegimos los colores porque «quedan bien». Los elegimos porque tu manual de marca dice que tu color principal es el azul (que transmite confianza) y tu color secundario es el naranja (que transmite energía para los botones de acción).

El diseño UI incluye:

  • Paleta de colores: Definición de colores primarios, secundarios y de acento.
  • Tipografía: Elección de fuentes legibles para títulos (H1, H2…) y para párrafos (cuerpo).
  • Iconografía y Botones: Diseño de un set de iconos coherente y el estilo de los botones (cuadrados, redondos, con sombra…).
  • Imágenes y Vídeo: Selección de un estilo fotográfico que refleje la personalidad de la marca.
  • Espaciado (Whitespace): El «aire» entre elementos, crucial para que el diseño respire y no se vea sobrecargado.

El resultado de esto es un Style Guide o Guía de Estilo, un documento que asegura que toda la web se vea consistente, profesional y alineada con tu identidad visual.

Experiencia de Usuario (UX): Asegurando que la web sea intuitiva

Aunque la UX se planifica desde la Fase 1, es en la Fase 3 donde se pule. El diseñador UX trabaja codo con codo con el diseñador UI para asegurarse de que el diseño bonito sigue siendo funcional.

El mantra del diseñador UX es: «No me hagas pensar». El usuario nunca debería dudar.

  • ¿Este texto es un enlace o solo está subrayado?
  • ¿Si hago clic aquí, qué pasará?
  • ¿Dónde está el carrito de compra?

El diseño UX se encarga de que la navegación sea fluida y predecible. Se asegura de que el «flujo» (por ejemplo, desde que un usuario entra a un artículo del blog hasta que se suscribe) tenga el menor número de fricciones posible.

Creación de prototipos y mockups de alta fidelidad

Una vez que tenemos los elementos de UI y los flujos de UX definidos, se combinan para crear los Mockups. Un mockup es una imagen estática, pero en alta fidelición (tal cual se verá la web), del diseño final. Es el wireframe «coloreado».

Damos un paso más y creamos Prototipos. Un prototipo es un mockup interactivo. Usando herramientas como Figma o Sketch, «conectamos» los mockups. Esto te permite hacer clic en el botón «Contacto» del mockup del «Inicio» y te lleva al mockup de la página de «Contacto».

Esto es oro puro. Te permite a ti (y a nosotros) «jugar» con la web antes de que exista una sola línea de código. Podemos probar el flujo de compra, la navegación y la sensación general. Es la última oportunidad para hacer cambios grandes de diseño de forma barata. Una vez que el cliente aprueba el prototipo, este se «congela» y pasa a la siguiente fase.

Fase 4: ¿Qué ocurre durante el Desarrollo y la Programación?

Esta es la fase de la «construcción». Es el momento en que los diseñadores pasan el testigo a los desarrolladores. Todo lo que hasta ahora eran imágenes bonitas (prototipos) se traduce a código para convertirse en un sitio web funcional, real e interactivo.

Aquí es donde la magia técnica ocurre, y es (junto con la Fase 1) la parte más compleja del proceso. Es donde los planos se convierten, ladrillo a ladrillo, en el edificio.

El desarrollo se divide en dos grandes mundos que deben trabajar perfectamente coordinados: el Front-End y el Back-End.

Del diseño al código: ¿Qué es el Front-End?

El Front-End es todo lo que el usuario ve y con lo que interactúa en su navegador (Chrome, Safari, etc.). Es la «fachada» y el «interiorismo» del edificio.

Nuestros desarrolladores front-end son los traductores: toman el diseño visual (el prototipo de Figma) y lo traducen a lenguajes que el navegador entiende:

  • HTML (HyperText Markup Language): Es el esqueleto. Define la estructura y el contenido («Esto es un título», «Esto es un párrafo», «Esto es una imagen»).
  • CSS (Cascading Style Sheets): Es la piel, la decoración. Define cómo se ve ese esqueleto («El título es azul y grande», «El párrafo tiene esta tipografía», «La imagen tiene un borde redondeado»).
  • JavaScript (JS): Es la interactividad, la «electricidad». Es lo que permite que pasen cosas cuando el usuario actúa («Cuando hagas clic en este botón, muestra un pop-up», «Valida que este campo de email sea correcto»).

Una parte crucial del Front-End hoy en día es el Diseño Responsivo (Responsive). Nos aseguramos de que la web no solo se vea bien en tu ordenador de 27 pulgadas, sino que se adapte y sea 100% usable en una tablet y, especialmente, en un teléfono móvil.

El motor de la web: ¿Qué hace el Back-End?

Si el Front-End es el escenario y los actores, el Back-End es todo lo que pasa «tras bastidores» (tras el telón) para que la obra funcione. Es la parte que el usuario no ve, pero que hace que todo sea posible. Es el «motor» de la web.

El Back-End se compone de tres elementos principales:

  1. El servidor: El ordenador potente donde «vive» tu web.
  2. La aplicación: El software en el servidor (escrito en lenguajes como PHP, Python o Node.js) que procesa la lógica.
  3. La case de datos: Donde se almacena toda la información (ej. MySQL, PostgreSQL).

¿Un ejemplo?

  1. Tú (usuario) rellenas un formulario de contacto (Front-End).
  2. Al pulsar «Enviar», los datos viajan al servidor (Back-End).
  3. La aplicación Back-End (ej. PHP) recoge esos datos.
  4. Los valida, los guarda en la Base de Datos y te envía un email de confirmación.
  5. Todo esto ocurre en menos de un segundo.

El Back-End también se encarga de la gestión de usuarios (logins), los procesos de pago en un e-commerce y, muy importante, del CMS.

La elección del CMS (WordPress, Shopify, etc.)

Un CMS (Content Management System) o Gestor de Contenidos es una herramienta de Back-End que te permite a ti (el cliente) gestionar el contenido de tu web sin saber programar. Es el «panel de control» desde donde puedes cambiar textos, subir fotos o publicar un nuevo artículo en el blog.

En Destaca, somos expertos en WordPress. Para nosotros, es la plataforma más versátil, escalable y amigable con el SEO para la gran mayoría de proyectos (corporativos, blogs, webs de servicios, e incluso muchas tiendas online con WooCommerce). Te da control total.

Sin embargo, la elección del CMS se hace en la Fase 1. A veces, para un e-commerce puro con miles de referencias, Shopify puede ser una opción más directa y rápida. Para una aplicación web súper compleja (ej. un banco online), se necesitará un desarrollo Back-End a medida (custom).

Elegir el CMS correcto es clave. En WordPress, por ejemplo, el desarrollo implica crear un tema a medida (custom theme) que replique el diseño aprobado y programar las funcionalidades específicas que el proyecto necesita, en lugar de usar plantillas pre-hechas que limitan el diseño y cargan la web de código innecesario.

Fase 5: ¿Qué se busca en la fase de Pruebas y Control de Calidad (QA)?

¡La web está programada! El desarrollo (Fase 4) ha terminado. ¿Listos para lanzar? ¡Absolutamente no!

Ahora empieza una de las fases más críticas y que, de nuevo, las prisas suelen arruinar: la fase de Control de Calidad (QA – Quality Assurance).

Es sencillo: tenemos que «romper» la web antes de que lo hagan tus clientes. Es como el control de calidad de una fábrica de coches; probamos los frenos, los airbags y los limpiaparabrisas en un entorno controlado, no en la autopista con una familia dentro.

El equipo de QA (que nunca es el mismo desarrollador que la programó, para tener una visión objetiva) se dedica a revisar cada rincón de la web en busca de bugs (errores) y problemas de usabilidad.

Pruebas de compatibilidad (Navegadores y dispositivos móviles)

El hecho de que la web funcione perfectamente en el ordenador del programador (que suele usar Chrome en un Mac) no significa nada. El mundo real es un caos de dispositivos y navegadores.

En QA, probamos la web en:

  • Navegadores: La última versión de Google Chrome, Mozilla Firefox, Safari (muy importante, renderiza las cosas diferente) y Microsoft Edge.
  • Sistemas Operativos: Windows, macOS, iOS (iPhone/iPad) y Android (en diferentes marcas como Samsung, Pixel, etc.).
  • Dispositivos: Probamos la web en móviles reales, tablets reales y diferentes tamaños de pantalla (portátiles, monitores ultrapanorámicos).

Buscamos errores visuales (ej. «el texto se sale del botón en Safari») o funcionales (ej. «el menú no se abre en móviles Samsung»).

Optimización de velocidad (WPO)

WPO son las siglas de Web Performance Optimization (Optimización del Rendimiento Web). Una vez que la web es funcional, nos aseguramos de que sea rápida.

Hoy en día, la velocidad no es una opción. Es un requisito.

  • Para el usuario: Un usuario se irá de tu web si tarda más de 3 segundos en cargar.
  • Para Google: La velocidad de carga (Core Web Vitals) es un factor de ranking SEO fundamental, especialmente en móviles.

En esta etapa, nos dedicamos a:

  • Comprimir imágenes: Reducir su peso sin perder calidad visible.
  • Minificar código: Eliminar espacios y comentarios innecesarios del HTML, CSS y JavaScript.
  • Optimizar la caché: Configurar el servidor para que «recuerde» partes de la web y no tenga que cargarlas desde cero cada vez.
  • Medir: Usamos herramientas como Google PageSpeed Insights y GTmetrix para identificar y corregir cuellos de botella.

Pruebas de usabilidad y corrección de errores (Bugs)

Aquí probamos la lógica de la web.

  • Pruebas de formularios: Rellenamos todos los formularios. ¿Llega el email de confirmación? ¿Llega la notificación al administrador? ¿Qué pasa si pongo un email inválido?
  • Pruebas de enlaces: Hacemos clic en todos los enlaces. ¿Hay algún enlace roto que lleve a una página 404 (No Encontrada)?
  • Pruebas de flujos: Si es un e-commerce, realizamos un proceso de compra completo. ¿Se añade al carrito? ¿Calcula bien los gastos de envío? ¿Funciona la pasarela de pago?
  • Pruebas de usabilidad (User Testing): Le pedimos a una persona (que no haya participado en el proyecto) que realice una tarea (ej. «Encuentra el horario de la tienda»). Si tarda más de 10 segundos o se frustra, no es culpa del usuario, es un fallo de diseño que debemos corregir.

Se crea un listado de todos los bugs encontrados, se priorizan (críticos, medios, bajos) y se asignan a los desarrolladores para que los corrijan. Este ciclo se repite hasta que la web está 100% pulida.

Fase 6: ¿Qué implica el Lanzamiento y el Mantenimiento posterior?

Hemos llegado al gran día. La estrategia está definida, los diseños aprobados, la web programada y las pruebas superadas. Es el momento del «Go-Live».

Pero lanzar una web no es solo pulsar un botón. Es un proceso técnico que debe ser meticuloso. Y, lo más importante: el lanzamiento no es el final, es el principio.

Tu web no es un folleto que imprimes y olvidas. Es un activo digital vivo, tu principal herramienta de marketing, y necesita cuidados constantes para seguir siendo efectiva, segura y relevante.

El checklist final antes del ‘Go-Live’

El lanzamiento (o «despliegue») implica mover la web del entorno de pruebas (servidor de desarrollo) al entorno de producción (tu dominio público). Antes de hacer ese cambio, seguimos un checklist riguroso:

  • Backup completo: Copia de seguridad de la web de desarrollo Y de la web antigua (si existe).
  • Optimización SEO On-Page: Revisión final de Títulos, Meta Descripciones, y etiquetas H1.
  • Instalación de Analytics: Google Analytics 4 y Google Search Console deben estar instalados y funcionando.
  • Sitemap.xml y Robots.txt: Creamos y subimos los archivos que le dicen a Google cómo rastrear (o no) tu web.
  • Redirecciones 301: Si es un rediseño de una web antigua, esto es CRÍTICO. Creamos un mapa de redirecciones 301 para que cada URL antigua apunte a su nueva equivalente. (Si no haces esto, pierdes TODO tu posicionamiento SEO).
  • Favicon: El pequeño icono que aparece en la pestaña del navegador.
  • Prueba de formularios en real: Volvemos a probar los formularios en el servidor final.
  • Certificado SSL: Asegurarnos de que el https:// (el candadito) esté activo y forzado en toda la web.

Una vez revisado todo, procedemos al lanzamiento. ¡Tu nueva web está online!

¿Por qué el mantenimiento web es un proceso continuo y no un final?

En Destaca, esta es nuestra especialidad, y no nos cansamos de repetirlo. Comprar una web y no mantenerla es como comprar un coche de alta gama y no volver a cambiarle el aceite ni pasar la revisión. Tarde o temprano, te dejará tirado.

Una web no es un producto, es un servicio. Necesita un cuidado proactivo y continuo:

  1. Mantenimiento técnico y de seguridad: WordPress, sus plugins y sus temas se actualizan constantemente para corregir agujeros de seguridad. Un sitio desactualizado es una puerta abierta para hackers y malware. El mantenimiento incluye actualizaciones seguras (en un entorno de pruebas primero), monitorización de seguridad 24/7 y copias de seguridad diarias.
  2. Mantenimiento de rendimiento: La web debe seguir siendo rápida. Comprobamos la velocidad, limpiamos la base de datos de «basura» y nos aseguramos de que el servidor funciona óptimamente.
  3. Mantenimiento de contenido y SEO: Tu web necesita crecer. Google premia a los sitios «vivos». Esto implica publicar nuevos artículos en el blog, actualizar tus servicios, añadir nuevos casos de éxito. Un plan de SEO continuo es lo que hará que tu web suba posiciones y atraiga tráfico cualificado mes a mes.
  4. Evolución y optimización (CRO): Tras el lanzamiento, empezamos a recibir datos reales de Google Analytics. ¿Dónde abandona la gente? ¿Qué botones no clica nadie? El mantenimiento incluye analizar estos datos y proponer mejoras (CRO – Optimización de la Tasa de Conversión) para que la web sea cada vez más rentable.

Nuestra Experiencia: El error más común al saltarse fases

Después de años en esto y de haber rescatado docenas de proyectos que empezaron mal, en Destaca hemos visto un patrón que se repite y que es, sin duda, el error más costoso:

Saltar de la Fase 1 (la idea) directamente a la Fase 4 (el desarrollo).

Ocurre constantemente. Un cliente tiene una idea genial, ha visto una web que le gusta y le dice a un programador (a menudo un freelance barato): «Quiero esto, pero con mi logo». Se saltan la Estrategia (Fase 1), la Planificación (Fase 2) y el Diseño (Fase 3).

¿El resultado? Un desastre inevitable.

El programador tiene que «adivinar» la lógica de negocio, la arquitectura y el diseño. Cuando le presenta el primer borrador funcional al cliente, este dice: «¡Pero esto no es lo que yo quería! El formulario es confuso, no me gusta dónde está el menú y falta la página de ‘Distribuidores'».

El programador, frustrado, tiene que empezar a rehacer código ya escrito. Cada cambio visual implica reescribir CSS. Cada cambio de lógica (como «añadir un paso de verificación») implica rehacer el Back-End.

Esto se traduce en lo que llamamos «deuda técnica». El proyecto entra en un bucle infernal de cambios y parches. Se retrasa semanas, o meses. El presupuesto se duplica (o triplica), porque el programador tiene que cobrar todas esas horas extra de «rehacer». Y al final, el resultado es un «Frankenstein»: una web ineficiente, lenta, confusa y que no cumple ningún objetivo de negocio.

Cuesta el doble de dinero y el triple de tiempo arreglar algo mal hecho que hacerlo bien desde el principio. Invertir tiempo en las Fases 1, 2 y 3 no es un gasto, es el mayor ahorro de todo el proyecto.

Preguntas frecuentes (FAQs) sobre el proceso de diseño

¿Cuánto tiempo tarda un proceso de diseño web completo?

El tiempo varía enormemente según la complejidad del proyecto. Sin embargo, como referencia general, un proyecto web corporativo estándar (sin funcionalidades extremadamente complejas) suele tardar entre 8 y 14 semanas, desde la reunión de descubrimiento inicial (Fase 1) hasta el lanzamiento (Fase 6).

Un proyecto más complejo, como un e-commerce con miles de productos o una plataforma con integración de APIs externas, puede extenderse a 4-6 meses. Desconfía de quien te prometa una web profesional a medida en menos de un mes.

¿Qué es más importante, el diseño (UI) o la usabilidad (UX)?

Es una pregunta trampa: ambos son igual de cruciales y no pueden vivir el uno sin el otro.
Volviendo a la analogía del ketchup: una web con una gran UX (fácil de usar) pero una UI horrible (fea, anticuada) generará desconfianza y los usuarios se irán.

Una web con una UI espectacular (preciosa) pero una UX terrible (confusa, lenta) frustrará al usuario y también se irá.

En Destaca lo vemos así: La UX hace que tu web funcione. La UI hace que el usuario se enamore de ella. Necesitas ambas para tener éxito.

¿Puedo hacer cambios en el diseño una vez que está en desarrollo?

Es posible, pero es la peor idea y algo que siempre desaconsejamos.

Comparémoslo con una casa: ¿Puedes pedirle al arquitecto que mueva el baño de la planta baja a la planta de arriba después de que ya se han construido los muros de carga y se han instalado las tuberías?
Técnicamente, sí. Pero implicará demoler, volver a planificar, volver a construir y un sobrecoste y un retraso gigantescos.

Los cambios en la Fase 4 (Desarrollo) son exponencialmente más caros que en la Fase 3 (Diseño). Por eso somos tan insistentes en que el prototipo (Fase 3) debe estar 100% aprobado y «congelado» antes de que un desarrollador escriba la primera línea de código. Es la mejor forma de proteger tu tiempo y tu presupuesto.


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